2 Corintios 12:1 al 21 Si tengo algo de qué enorgullecerme es de mi relación con Cristo y las cosas maravillosas que él ha mostrado y hecho en mi vida, no cosas mundanas. Oré tres veces para que Dios me curara de una enfermedad, y Dios me respondió: "Te basta mi gracia", es decir, quería que siguiera con esta enfermedad. Eso me enorgullece. Ahora vosotros, que debéis defenderme, únete a estos falsos apóstoles que os explotan y os llevan por un camino de perdición. Esa es la diferencia entre tú y yo: mientras yo gastaré hasta el último centavo, hasta la última gota de salud en este evangelio, tú me desprecias. Este es el peso de ver que se desprecia el verdadero evangelio.

