2 Corintios 3:1 al 18 Ahora que hemos aprendido mucho acerca de Jesucristo, ¿volveremos a nuestros viejos errores y costumbres? ¡De ninguna manera! Es tiempo de tener la palabra de Dios en nuestro corazón, y no sólo como una apariencia superficial. La ley era temporal, necesaria para la maduración de los hombres, pero todavía temporal. El Espíritu Santo, por otra parte, es eterno. Cuando él está en nosotros, nos volvemos más como Cristo, no como Satanás.

